Curso e-Druida

SABER DE FARMA

Productos sanitarios

Cassandra Favieres Puigcerver

 

Como se definió en el tema 2, un medicamento es una sustancia o combinación de sustancias que, por sus propiedades, es capaz de tratar o prevenir enfermedades en seres humanos o animales, o que puede utilizarse para modificar alguna función de nuestro organismo mediante un efecto farmacológico.

Los medicamentos están regulados durante todo su ciclo de vida, desde que se inicia la investigación hasta todo el periodo de tiempo que permanecen comercializados. Todos los medicamentos que se comercializan en España cuentan con la autorización que concede la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), encargada de evaluar la calidad, seguridad y eficacia, tanto al inicio como si se produce cualquier variación en cada uno de ellos. Así se asegura que siempre se mantenga una relación positiva entre el beneficio y el riesgo del medicamento durante todo su ciclo de vida en el mercado.

Los medicamentos regulados por la AEMPS incluyen gran diversidad de productos: medicamentos de origen químico o de origen biotecnológico, hemoderivados, vacunas, medicamentos a base de plantas, etc. Para saber si un medicamento está o no autorizado se puede consultar el Centro de Información online de Medicamentos de la AEMPS (CIMA),  que ofrece una información permanentemente actualizada de todos los medicamentos autorizados por la AEMPS.

 

 

Productos sanitarios

Los productos sanitarios son instrumentos, dispositivos, equipos, materiales u otros artículos destinados a ser utilizados en las personas con el fin de:

  • Diagnosticar, prevenir, controlar, tratar o aliviar una enfermedad (por ejemplo, termómetros, instrumentos quirúrgicos).
  • Diagnosticar, controlar, tratar, aliviar o compensar una lesión o una deficiencia (por ejemplo, gafas, audífonos, andadores).
  • Investigar, sustituir o modificar la anatomía o un proceso fisiológico (por ejemplo, marcapasos, válvulas cardíacas, prótesis de rodilla).
  • Regular el embarazo (por ejemplo, preservativos).

 

 

Estos productos se clasifican en doce categorías generales, y se regulan por un reglamento armonizado en la Unión Europea. El fabricante, sea europeo o no, que quiera comercializar un producto sanitario en Europa, debe dirigirse a un organismo de evaluación europeo con toda la documentación necesaria. Esta documentación, así como las instalaciones de fabricación, son evaluadas, y si el resultado es favorable se emite el correspondiente certificado y se coloca en el producto el número del organismo evaluador junto con el distintivo CE. Con este distintivo puede comercializarse en todos los países de la Unión Europea. En España, el organismo encargado de esta autorización es la AEMPS.

 

 

Complementos nutricionales

Los complementos nutricionales, también llamados suplementos nutricionales, suplementos dietéticos o suplementos alimenticios, incluyen en su composición vitaminas, minerales, hierbas, aminoácidos y enzimas. Se comercializan en forma de cápsulas, comprimidos, polvos, viales, etc.

Algunos de estos complementos pueden ayudar a garantizar que se obtengan los nutrientes necesarios para que el cuerpo funcione adecuadamente, mientras que otros pueden reducir el riesgo de padecer algunas enfermedades. En algunas ocasiones se ha llegado a abusar de ellos sustituyendo algunos componentes de la dieta por suplementos alimenticios. Lo recomendable es seguir una dieta saludable y equilibrada que por sí sola aporta todos los nutrientes que necesita nuestro organismo en personas sanas.

Al contrario que los medicamentos, los suplementos no están destinados a diagnosticar, tratar, prevenir o curar enfermedades, por lo que se debe ser cuidadoso respecto a las afirmaciones que se hacen sobre ellos. Pueden contener componentes con fuertes efectos biológicos para el cuerpo, lo que en algunas circunstancias podría hacerlos inseguros y afectar o complicar nuestra salud. Por ejemplo, mezclar varios suplementos, usarlos conjuntamente con medicamentos, sustituir medicamentos por suplementos o tomarlos en exceso puede tener consecuencias perjudiciales. Por ello, es importante recordar que siempre debe consultarse la conveniencia de tomarlos con el médico o el farmacéutico.

 

 

Productos de venta en farmacias que NO son medicamentos

No todo lo que se vende en las farmacias son medicamentos, es el caso de los cosméticos y los productos de higiene personal. Los productos cosméticos son preparados destinados a ponerse en contacto con diferentes partes de la superficie corporal (piel, sistema piloso y capilar, uñas, labios, genitales) o con los dientes y las mucosas bucales, con el objetivo de limpiarlos, perfumarlos, modificar su aspecto, corregir los olores corporales, protegerlos o mantenerlos en buen estado.

Forman parte de nuestra vida cotidiana y no solo son los productos de cuidado facial, perfumes o productos de maquillaje, si no también productos para el sol, para la higiene íntima o productos desodorantes.

Los productos de higiene personal son  preparados que, sin tener la consideración legal de medicamentos o productos sanitarios, están destinados a ser utilizados sobre la piel, los dientes o las mucosas, con un fin higiénico, estético o para eliminar parásitos de la superficie del cuerpo humano.

 

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